
La habitual caminata hasta boedo. Empieza a llover mas fuerte. Tomamos el subte y una nena demasiado curiosa me hace una encuesta sobre mi vida, tomo la tarjetita con las manos y pido a al cielo que la amenza de nueve años se entretenga con otro transeunte. O que nos interrumpa unos hippies con el bongo o que aparezca otra vez el del gorro que me parecio conocido y no se donde. "que raro es ese tipo" , "debe ser de tu facultad"-
Esperando en el zoo, dos trabajadores de la ciudad se trenzan en una pelea cuyos motivos son desconocidos, y esas situaciones ya me pasan muy seguido, el borracho que nos tira piedras del asfalto y salen volando por las gondolas por ejemplo. En esos momentos se me ocurre esto que vengo pensando hace mucho. Tener un biografo. La vida de alguien totalmente mediocre, cuya vida consiste en bares mugrientos, en mujeres desvergonzadas y carreras de caballos y que tiene un biografo que documenta su vida. Cafe del Biografo, por san juan, ese cartel. Y la imagen, que significa tomarse la molestia de entender la vida de otro, si ya es bastante dificil entender la propia. Bueno, pero eso lo dije mas tarde cuando les propuse a alguno que sea mi biografo en secreto.
Los cuatro amontonados abajo del paraguas mirando la pelicula. Muertos de frio. Pero cada vez mas contentos porque la identificacion con el personaje ya es molesta, hasta que alguien suelta "me gusta esto". Y durante la pelicula mi afirmacion de que teniamos la posta, la escena en el supermercado de chinos, la escena en el ciber oscuro, suena doris, el mato. Ya esta.
Y despues el lago con los patos copulando y un posible guion en colaboracion, muy gus van sant por cierto, la semana tragica y un amor entre obreros. Aparte de que las hamacas en la noche suenan siniestras.
off topic;
tengo que dejar de mirar el celular cada dos minutos, tomar paso de los toros y entrar al facebook.
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